Panorama económico se complica: iniciativa privada teme, ‘negocía’ y especula; Trump sigue amenazando

jose-maria-zas-y-juan-pablo-castanon


Mientras algunos empresarios le temen, otros empiezan a ver oportunidades de acercamiento.


Redacción / Notimueblequipo

En noviembre del concluido 2016, representantes de gremios de la iniciativa privada de Estados Unidos y México se reunieron  para discutir acerca del futuro del comercio entre ambos países,  esto ante la victoria del presidente electo Donald Trump, quien amenazó con cancelar el Tratado de Libre Comercio (TLC) de América del Norte.

Los líderes Juan Pablo Castellón, del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), y José María Zas, del American Chamber of Commerce, acordaron al final ejecutar un plan conjunto de 100 días para unificar los esfuerzos por mantener la relación bilateral entre las empresas de ambos países que año con año intercambian miles de millones de dólares en distintos tipos de mercancías.

Entre los puntos a seguir, estuvo el de llevar a cabo una reunión de ambos gremios con el gabinete de transición de Donald Trump, a fin de realizar conversaciones en las cuales se pueda establecer que es realmente lo mejor para el futuro comercial de ambos países.

“Necesitamos ir aceleradamente a los organismos de Gobierno de EE.UU. y a los 16 estados en los que más de 40 por ciento de su PIB representan las exportaciones a México”, afirmó entonces a la prensa Juan Pablo Castellón.

Pero sólo un mes después,  casi terminando el último mes del año, se corrió la noticia de que había sucedido en la Ciudad de México una reunión ‘secreta’ entre un emisario de Donald Trump y el magnate mexicano Carlos Slim, para después publicarse que en Florida tanto Slim como una élite de empresarios de México habían sostenido un encuentro con el republicano estadounidense.

No obstante nadie dio detalles sobre posibles acuerdos generados en esta última junta, el presidente de la Sociedad Americana de México y enlace  entre los funcionarios republicanos en Estados Unidos y los líderes mexicanos, Larry Rubin, dijo que Trump y su equipo “están forjando una mejor comprensión de los intereses económicos compartidos entre los dos países”, sin revelar que fue del tema del TLC.

Si bien este episodio fue una señal de que Trump, efectivamente, reconoce la importancia y el papel fundamental de los negocios mexicanos tanto a nivel bilateral como regional, no necesariamente ha representado una garantía de que en cuanto tenga la facultad,  no ejecutará los amenazantes planes que propuso.

Y es que, solamente entrado el 2017, Trump se ha jactado públicamente y tomado como un estandarte de victoria de su retórica la decisión de la compañía estadounidense Ford de suspender la construcción de una nueva planta automotriz en San Luís Potosí, cancelando la inversión de mil 600 millones de pesos que tenía planeada para este fin.

Aunque la firma pionera en la fabricación de automotores negó en un comunicado oficial que su decisión tuvieras algo que ver con las declaraciones de Trump o más aún que existiera algun trato entre Ford y el nuevo presidente de EE.UU., inevitablemente la prensa internacional especuló al respecto.

Y además, aún sin ser presidente, Trump amenazó a General Motors en sancionarla por estar enviando automóviles producidos en México al mercado estadounidense sin pagar altos impuestos.

El mensaje entonces por parte de Trump, puede estar claro en lo general, pero aún por definir su nivel de cumplimiento: ¿habrá tolerancia cero a los negocios de (y con) mexicanos que tanto acusó han mermado la economía de EE.UU., o de alguna forma va a negociar el magnate de los bienes raíces el destino bilateral en materia comercial de ambos países?

Mientras tanto, en México la especulación y el pánico hacen devaluar más al peso, situación pésima si se está ante un posible bloqueo de nuestro principal vecino comercial, Estados Unidos.